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            JOSE DEBIAGGI                                                                  

   Construyó su propio auto.                                                                                                  Por: Bocha Balboni

Esperanza (Santa Fe) Argentina

Soñar y Nada Mas

    A principios de los 50 en USA General Motors había puesto en venta un automóvil singular: el Corvette, contrariamente a la usanza norteamericana, un auto pequeño, deportivo, totalmente novedoso por su construcción en plástico: Poliéster Reforzado con fibra de vidrio, materia que luego sería mundialmente empleado en lanchas. (fijate 1950! eh)En Esperanza un docente de la querida escuela “De Artes y Oficios” hoy E.N.E.T.  (en aquellos tiempos funcionaba en el predio y casa de la sociedad Suiza Guillermo Tell, en calle Sarmiento al 2600) el señor José Augusto Debiaggi, (por aquel tiempo se nombraba así, señor, señorita, señora, te acordás?) decidió ponerle ruedas a sus sueños y construir su propio auto con la mira puesta en aquel  nacido hacía poco: el Chevrolet Corvette. No era posible a pensar en usar el mismo material plástico, que hoy es tan conocida y ha evolucionado tanto, de manera que debió recurrir a la construcción tradicional en chapa. Partiendo de los largueros de un chasis de un auto común  de aquella época, adaptó un motor Hanomag de 4 cilindros y órganos de suspensión y transmisión de  otros autos de serie, inspirado en aquel auto norteamericano comenzó la construcción de la carrocería, que sí sería especial y debía realizar totalmente en forma artesanal, sin mucha mas ayuda que algunas fotos,  sus manos y su oficio. Fue dando forma a su sueño trabajando con entusiasmo, por las noches después de haber cumplido con sus obligaciones y luego de la cena hasta las 2 o 3 de la mañana. Consiguió permiso del director de la escuela donde trabajaba para realizar fuera de hora algunos trabajos que en su casa no podía realizar, como la  parrilla que fue realizada íntegramente en aluminio fundido en instalaciones de la escuela José Debiaggi era un mecánico muy detallista, prolijo, delicado, estudioso, documentado, muy técnico, era unas de esas personas que como ya mencionamos en otras oportunidades había que ir a consultar cuando aparecían motores, dispositivos o mecanismos nuevos. Además de trabajar, hacerse cargo de su tarea docente, siempre daba una mano a quienes preparaban motores para correr tanto en auto como en moto. Conocía como sacar ese rendimiento “extra” a los motores de cuatro o de dos tiempos. Ya había empezado a experimentar con los “Cucciolos” los motores que venían para transformar una bicicleta en un vehículo motorizado y que se usaban para correr también.

Posteriormente a la realización del auto el señor José Debiaggi, fue quien integró la sociedad que comentamos hace unas números atrás, introductora de las motos Honda en nuestra ciudad:“Debiaggi Hermanos y Donnet”. También fue quien dio los “mágicos toques” a esa Honda 48cc con que Miguel Ángel Hominal fue campeón provincial de Motociclismo. Se trataba de una persona sumamente laboriosa, y su auto mostraba su cariño por la mecánica, sus conocimientos, su prolijidad y capacidad. Luego de dos años de duro trabajo el auto estuvo terminado y pintado de color celeste, el tapizado en cuero rojo, con una capota rígida pero desmontable, era común verlo paseando por la ciudad o en aquellos tiempos de los Carnavales transitar por el corso en calle Sarmiento (era doble mano) con su familia, habiéndole quitado la capota, todos orgullosos (no era para menos). El auto terminado inspirado en el Corvette  fue una cupé 2+2, es decir un auto familiar cuatro plazas, adaptado al uso que su creador debía darle, aunque el modelo original era un modelo de solo dos asientos semejante a los deportivos pura sangre europeos. Hace tiempo que debía este recuerdo a este vecino esperancino desaparecido no hace mucho, pero me había sido imposible conseguir fotos, afortunadamente el mayor de sus hijos, José Luis se enteró de mi búsqueda, me facilitó el material que atesora su familia, y así tengo la suerte de poder recordarlo y compartirlo con Ustedes, con imagen incluida. Con posterioridad Debiaggi volvió a modificar el auto colocándole un motor  mas grande, un Ford V8 de 60 caballos. Con ese coche así construido artesanalmente recorrió muchísimos kilómetros con su familia, por trabajo y por placer, habiendo viajado en una oportunidad a Cipolletti (RN) distante 1.700 Km de nuestra ciudad. José Luis  recuerda que en oportunidad de ese viaje se quedaron en el camino en un paraje solitario. Un transportista les facilitó un caja de herramientas con que su papá reparó el auto en la ruta (se había roto uno de los elementos de la transmisión) y luego devolvió por encomienda a la dirección que le había indicado quien se la facilitó. Fue tanta la expectativa y el orgullo que todos los esperancinos de aquellos tiempos por ese auto, construido en nuestra ciudad por un conocido y apreciado vecino, que hasta Asoc. Deportiva Juventud se lo quiso comprar para realizar una rifa. Con el tiempo pudiendo acceder a un auto mas moderno Debiaggi debió vender su obra, que quedó un tiempo mas andando por nuestra ciudad, hasta que vaya a saber por donde se ha ido este otro auto que debió permanecer entre nosotros. Voy a agregar una anécdota respecto del Corvette original: el actor John Wayne, frecuente cow-boy, en aquellas inolvidables películas de tiros, compró uno de los primeros, pero él era tan alto que nunca lo pudo usar, no cabía,  así está exhibido hoy en el  National Automobile Museum de Reno (Nevada) USA.

 

En esta oportunidad el agradecimiento es para el Sr. José Luis Debiaggi, que me facilitó las fotos y los datos para este recuerdo. También voy a aprovechar para agradecer los elogiosos conceptos recibidos  de parte de la Sra. Carmen Glasser (de Caito) y del Dr. Néstor “Manos Brujas”, Abogado-Enólogo-Tanguero-Murguista,  lectores de esta página.

Bocha Balboni historiasdehya@gmail.com