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EL AUTOMÓVIL DE LA FAMILIA  VIONNET              

Por: Bocha Balboni

Esperanza (Santa Fe) Argentina

“La inconfundible estampa del Delaunay-Belleville, con su radiador circular al frente, es quizá la mas representativa de los autos de preguerra. Surgidos en 1904 de una antigua fábrica de calderas y maquinaria para la marina y diseñados por M. Barbaroux, su gran calidad y ser uno de los primeros en equipar un motor de seis cilindros pronto les situó entre los coches franceses destacados. De ahí que fuesen preferidos por la nobleza y la alta clase social. Entre su selecta clientela se encontraba el presidente de Francia Raimond Poincaré, el rey de España Alfonso XIII, el rey de Grecia y el Zar Nicolás II de Rusia, para quien esa marca construyó en exclusiva unos enormes autos de seis cilindros y 70 CV. Sobre la fiabilidad y robustez de los coches Delaunay Belleville puede dar fe la hazaña realizada por el inglés J.J.Mann, que completó en 1910 la vuelta al mundo con un 15 HP del tipo H “.         

Un auto de esta marca importado por el señor Eduardo Vionnet, fue el primero con motor de seis cilindros en llegar a Esperanza,. Tenía luz eléctrica y motor de arranque. Fue comprado en un viaje a Europa en el Salón del Automóvil de París de 1911, por el fundador (conjuntamente con su hermano José) de la casa de ramos generales Casa Vionnet y como anécdota cabe citarse que también vino “equipado” con su especialista en mantenimiento y conducción –su “chauffeur”- el señor Aurelio Chesa que luego radicado en ésta  dio origen a una conocida familia de la ciudad.

La fábrica  había logrado gran prestigio estaba radicada en Saint-Denis (Francia) debió abandonar la producción de sus autos de lujo al iniciarse la primera guerra para producir material  bélico. Reanudó su operación al finalizar el conflicto pero no logró reinsertarse en el mercado. Varios intentos posteriores no lograron posicionar la marca que llegó a armar autos con componentes de distintas fábricas y en 1950 desapareció totalmente

La familia Vionnet tenía caballerizas sobre la actual calle Moreno entre Castellanos y Av. Córdoba,  del lado oeste, mas o menos a mitad de cuadra y allí  guardaba sus carruajes y este auto que  tenía cubiertas color blanco, donde permaneció hasta su venta al desarmadero de don Calisteo Erni, quien muchos años después se reconociera arrepentido de haber destrozado para vender como chatarra ese block del  primer motor de seis cilindros que llegó a Esperanza.

Pero así eran las cosas, aparatos viejos que nadie quería, no tenían otro destino que el reciclado, no valían mas que lo que podìa obtenerse para chatarra, el resto a-la-hoguera!

Puede llamarles la atención que diga en uno de los primeros párrafos que tenía luz eléctrica, es así, antes los autos venían sin luces, luego aparecieron los faros a carburo, eran opcionales en los modelos baratos como el Ford T, se compraban por separado.

Hoy algunos de los pocos  Delaunay-Belleville que quedan se cotizan  en millones dólares. En ese tiempo la empresa producía solo chasis, motores y transmisión que así montados se entregan a artesanos carroceros que lo vestían o confeccionaban el auto a gusto del cliente que podía elegir los detalles, de manera que no es fácil encontrar dos iguales.

Un auto de esa marca suele participar en Buenos Aires en el tradicional recorrido Recoleta-Tigre  con que todos los años ahora se recuerda aquella primera carera realizada diciembre de 1906, precisamente cien años atrás.

Delaunay Belleville obtuvo un gran prestigio, por su calidad y robustez, inconfundibles por su radiador circular, no solo eran preferidos por la nobleza y los mas pudientes, que dividían sus preferencias entre esta marca,  Isotta-Fraschini, Hispano Suiza o  Rolls Royce,  sino también por aquellos primeros deportistas que intentaban raids y competencias automovilísticas.

En nuestro país, el 1 de noviembre de 1908 aparece obteniendo el segundo puesto en la “COPA CHALENGE THIBAUT” (trofeo donado por el Sr,. Julio Thibaut)  en la ciudad de  Buenos Aires y organizado por el Moto Club Argentino el señor C. Bonneau con Delaunay Belleville de 15 HP, 6 cilindros, propiedad del Barón De Marchi, y el 25 de diciembre del mismo año, la misma entidad organiza la Buenos Aires La Plata, donde en la categoría “A” triunfa Victor Laborde con ese misma marca.

No se trata del primer auto de Esperanza, sino del primero con motor de seis cilindros. Al parecer, según datos no confirmados que existen en nuestro Museo de la Colonización, el primer auto en llegar a esta ciudad habría pertenecido a la familia Meiners.

 

En esta oportunidad el reconocimiento es para la Profesora Graciela Russi Curadora de nuestro Museo de la Colonización, siempre muy amable y dispuesta a colaborar. Muchas gracias, Graciela!

Bocha Balboni historiasdehya@gmail.com