Enfundá
la Mandolina
Vivimos
en una sociedad que llaman “de consumo” que muy criticada y
vilipendiada, sin embargo le da de comer a mucha gente. Alguno de los acérrimos
críticos tendrá la solución para que tanta gente viva en otro tipo de
sociedad? Por
otro lado mal que nos pese es el mundo en que nos ha tocado vivir y
si tenemos en cuenta lo efímero de nuestra presencia en el él, es
imposible que lo cambiemos, así que en vez de pasar nuestra corta
existencia tratando que las
cosas cambien es mejor adecuarnos a la realidad.
Como dicen los economistas, que “chirolas” saben bastante: “nada
tiene otro precio sino lo que álguien está dispuesto a pagar por él”Que hubiera hecho Don Enzo o que haría Lucca
Cordero di Montezemolo, con sus Cavallinos si nadie quisiera pagar por
uno, mas lo que paga por un Palio? Existen estos y muchos otros fenómenos
porque existe quien está dispuesto a sacar las “chauchas” de su
faltriquera para quedarse con ellos.
Con las reliquias, nuestras reliquias pasa lo mismo. Veo que hay
una fiebre de creer que por un Forcito comido por el óxido o a veces los
restos que quedan de él se puede sacar “mucha plata”, te dicen: “uhhh
lo que debe valer”, y ahí sigue pudriéndose en el gallinero.
Porque se corrió la voz de que en tal lugar pagaron
tanto por uno... la mayoría de las veces son cuentos. Y además los precios
que se conocen se refieren en
general a restauraciones, lo que es otra cosa muy distinta.
Y nadie hizo plata vendiendo UN cachivache. Hay que conocer
mucho del tema, andar mucho, saber quien y donde está el interesado, y
transpirar mucho la camiseta, arriesgar mucho, y tener un... porvenir,
digamos, así de grande... Conozco uno que se la pasa
contando que una vez supo de una moto que valía millones de dólares que
estaba tirada, alguien la
encontró e hizo buena “pasta”. Andá contáselo a Magoya...
como siempre hay alguno que lo cree por eso el tipo lo sigue
contando. Tal vez una restaurada, mejor que
nueva, si se puede demostrar que fue de Elvis Presley o James Dean, pueda
valer mucho, pero no muchas mas en el mundo, y no creo que justo esté en
ABC, no? Porque
eso es otra cosa, aparte del estado, “el valor agregado”. Conozco
algunos autos que pueden tener tras de si una historia que puede mejorar
su valor, pero ese también es otro tema, hay que poderlo demostrar. De
palabra.... seguro... no hay auto medio de lujo de los 30 que no haya sido
de Gardel, ni cupé Ford que no fuera de Gálvez, o Mercedes de Perón,
si... que gracioso... pero hay que demostrarlo. Que me dijeron-que me
contaron-que lo vieron... no vale, eso es para la vereda de la confitería
Splendiani, hablando de “morlacos” es diferente.
Hubo
y hay cosas relativamente costosas por lo escasas, por ejemplo el Delaunay
–Belleville, de seis cilindros de la familia Vionnet, que alguna vez don
Teo desarmó a mazazos...restaurado y ubicado el interesado podría hoy
cotizarse en un cuarto millón de verdes. Ya no está... fue... como dicen
los chicos. Pero
se construyeron tal vez la cienmilésima parte que de los Ford A o
T, entonces?
De
un montón de fierros tirados en un gallinero o bajo una higuera “que
algún dia voy a restaurar” a un “algo” para mostrar, hay
un camino tan largo como hasta Humboldt pasando por Roma. El trabajo
paciente, infinito, de poner en orden una cosa de tal naturaleza, lo dije
muchas veces, es solo posible en aquellos casos de gente que siente eso de
una forma distinta. No hay dinero para pagarlo, miles
de piezas componen un vehículo, y para restaurarlo, deben ser
originales. No es cuestión de ponerle cualquier farito de la época, o
los espejos de un “queseyo” que. No.Un
buen trabajo de restauración requiere, muchísimo tiempo, mucho
conocimiento, y mucha, mucha plata mas de lo que vale en primer momento
ese montón de chatarra, que hay que trasladar, desarmar, limpiar,
pulir, pintar, ubicar y comprar lo que falta, volver a poner todo en su
lugar (desarmar es fácil) hacer que funcione, pintar,
tapizar...reconstruir, el que no está en esto no tiene ni idea. Con
toda seguridad una vez terminado (nunca se termina) el valor aumentó, y
por supuesto para el que lo hizo su joya
vale mucho, pero habrá quien esté dispuesto a pagar lo que se
pida?

O
ustedes creen que tantos fierros se pudren en los desarmaderos porque
los dueños no saben lo que tienen o los cientos de curiosos no
descubren “el negocio”. Hace
unos meses en La Paz (E.R) en un yuyal agonizaba un Kaiser Carabela,
bastante enterito, sabés la pena que daba?
Tampoco
es lo mismo acá al sur de Bolivia, que en la “Gran Manzana” , a
orillas del Sena o ahí nomás a la sombra de la Puerta de Brandeburgo,
y nosotros hermano del alma estamos acá.
Bocha
Balboni
historiasdehya@gmail.com